Gestión del riesgo en montaña

escalada artificial

Cada vez somos más los que decidimos salir a disfrutar de la naturaleza, la escalada, rutas de trekking… Pero, ¿somos conscientes de las situaciones que podemos encontrarnos?

Quien más quien menos se ha encontrado frente una situación que nos lleva al miedo. Quizás incluso voluntariamente busquemos esa sensación, pero queremos indagar un poco más y os traemos ciertas definiciones para entender a qué nos enfrentamos cuando realizamos actividades de aventura.

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Aventura

Empezamos con la aventura. Se conocen como deportes o actividades de aventura aquellas cuyo desenlace es imprevisible. Esto se debe a que se realizan en el medio natural no alterado (o manteniendo un impacto ambiental bajo).
Ejemplos de estas tenemos el descenso por el cauce de ríos, la escalada en roca natural o el buceo entre otras. Son actividades realizadas en contacto directo con la naturaleza a la que nos aventuramos a explorar fuera de nuestro confort. Debido a esa exposición, hemos procurado adaptarnos alterando lo menos posible el terreno o nuestra interacción con él.
Aun así los imprevistos se amontonan y escapan a nuestra previsión. Poniéndonos a nosotros y quien nos acompaña en una situación incómoda.

Por eso es indispensable afrontar estas actividades con la máxima formación posible o, al menos, asumir los riesgos que estas conllevan.

Peligro

Seguimos por el peligro. El peligro es una fuente susceptible de ocasionar un daño.

Son elementos que propician incidentes y accidentes. Podemos distinguir dos tipos de peligros, objetivo y subjetivo.
Los peligros objetivos son aquellos factores externos a nuestro control, que no podemos evitar: caída de piedras, rayos, fallas en el terreno, etc.
Los peligros subjetivos son factores inherentes a la persona susceptibles a traicionar su seguridad: falta de preparación física, alimentación deficiente, poca experiencia, etc.

Los peligros entonces, tanto si son objetivos como subjetivos pueden prevenirse, anticiparse, o reducir. Esto es lo que definimos como riesgo, el grado de exposición al peligro.
En los casos expuestos anteriormente, podemos ver claramente que salir a escalar cuando se acerca una tormenta, es muy arriesgado, aunque el peligro no exista si no nos cae ningún rayo o si realizamos la actividad antes de que nos pille la tormenta. Hidratarse adecuadamente,  reduce nuestra exposición a un peligro de desfallecer durante una actividad física y así veríamos muchas correlaciones.

Riesgo

El riesgo también podemos catalogarlo de una forma más parecida a un peritaje.
Esto puede ayudarnos si planificamos una salida con grupos y queremos controlar al máximo los factores de riesgo.

  • Riesgo Máximo = Es aquello que puede pasar si no tomamos ninguna medida de seguridad.
  • Riesgo percibido = Es aquel que recibe cada uno con base a su conocimiento y expectativas. Las consecuencias negativas que pueden derivar en tal situación o actividad.
  • Riesgo residual = es aquel que queda cuando tomamos todas las medidas de seguridad y preparación posibles. El riesgo 0 no existe, el riesgo residual es aquel al que estamos dispuestos a enfrentarnos a la hora de realizar una actividad.
  • Riesgo asumido= Es el que cada uno está dispuesto a afrontar.
    En cualquier actividad, el riesgo asumido es un supuesto y puede traicionarnos por obviar algún factor debido a la difícil previsión, o traición de nuestras capacidades.

Miedo y emergencias

Por otro lado tenemos el miedo. El miedo es nuestra reacción a una posible amenaza, un estado de alarma instintiva.  La gestión de ese miedo, nos hará actuar de forma controlada frente a una emergencia o de forma impulsiva

Los tipos de emergencia son previsibles (se acerca tormenta), previstas (llueve, pero ya lo sabíamos), e inesperadas (tormenta de verano por sorpresa).

Vamos con un ejemplo:
Se acerca una tormenta (peligro de mojarse),
como quedan aún 3 horas salimos a correr igualmente, pero nos alcanza (emergencia prevista),
nos equipamos con ropa técnica (para reducir el riesgo a mojarnos),
pero caen rayos (emergencia inesperada, ante un peligro objetivo, con un riesgo asumido).

Por todo lo expuesto, la formación es indispensable en casos de inmediatez, por seguridad o por conocer los recursos a nuestro alcance.
No necesitamos el conocimiento para disfrutar de lo que nos gusta, pero sí para evitar que un imprevisto nos perjudique y así poder llevar el disfrute al máximo.

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